¿LA ASPIRINA HACE LA SANGRE MÁS «FLUIDA»?

No. La aspirina no hace la sangre más líquida.

Lo que hace es actuar como antiagregante plaquetario, es decir, evita que las plaquetas se peguen entre sí con facilidad.

Las plaquetas son las encargadas de formar coágulos cuando se produce una herida. Al tomar aspirina:

  • disminuye la capacidad de las plaquetas para agruparse
  • se reduce el riesgo de formar trombos
  • pero la densidad o viscosidad de la sangre no cambia

Por eso, la expresión “hacer la sangre más líquida” es un mito popular, no una explicación científica.


¿Por qué el efecto de la aspirina dura varios días?

Una característica importante del ácido acetilsalicílico es que actúa sobre las plaquetas de forma irreversible.
Esto significa que la plaqueta afectada no recupera su función normal durante toda su vida, que suele ser de 7 a 10 días.

Este es el motivo por el que:

  • se suspende la aspirina antes de cirugías
  • se pregunta siempre por su consumo en pruebas invasivas
  • incluso dosis bajas pueden tener efectos prolongados

¿Es seguro tomar aspirina todos los días?

No en todos los casos. Aunque la aspirina es un medicamento accesible y muy conocido, no está exenta de riesgos, especialmente cuando se toma sin indicación médica.

Entre los efectos adversos más frecuentes se encuentran:

  • sangrado digestivo
  • hemorragias
  • aparición fácil de hematomas
  • molestias gástricas

Actualmente, muchas guías clínicas no recomiendan iniciar aspirina como prevención primaria en personas sin enfermedad cardiovascular previa, ya que el riesgo de sangrado puede superar los beneficios.


¿Quién debe tomar aspirina como prevención?

La aspirina puede estar indicada en personas con:

  • antecedentes de infarto
  • ictus previo
  • enfermedad cardiovascular diagnosticada

Pero siempre debe ser una decisión individualizada y pautada por un profesional sanitario.

Nunca debe iniciarse por iniciativa propia.


Educación sanitaria: desmontar mitos también es cuidar

La aspirina es un claro ejemplo de cómo un medicamento muy conocido puede generar falsas creencias.
No “afina” la sangre, pero sí altera la forma en que se coagula, y entender esta diferencia es clave para usarla de forma segura.

Desde la enfermería y la educación sanitaria, explicar estos conceptos de manera clara ayuda a prevenir riesgos y a fomentar un uso responsable de los medicamentos.

📌 Ante cualquier duda, consulta siempre con tu profesional sanitario de referencia.

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