Uno de los fármacos que seguro voy a administrar en mis turnos como enfermera de oncología es LA ALBUMINA. Me apetecía explicaros un poco sobre la importancia de esta proteína que además nos da algún que otro quebradero de cabeza por la viscosidad de su composición.
Albúmina: una proteína clave en el paciente oncológico y en el control de los edemas
La albúmina es una proteína producida por el hígado y constituye una de las más importantes en la sangre. Su función principal es mantener el equilibrio de líquidos dentro del sistema circulatorio, además de transportar hormonas, medicamentos y otras sustancias esenciales.
En el paciente oncológico, la albúmina adquiere una relevancia especial porque su nivel en sangre se relaciona directamente con el pronóstico, la tolerancia a los tratamientos y la aparición de edemas.
¿Por qué baja la albúmina en el paciente con cáncer?
En oncología, la hipoalbuminemia (albúmina baja) es muy frecuente y suele deberse a varios factores que se combinan:
- inflamación crónica secundaria al propio cáncer
- menor ingesta de alimentos y pérdida de peso
- caquexia o desnutrición asociada al tumor
- alteraciones en el hígado por enfermedad o tratamiento
- pérdidas de proteínas por riñón o tubo digestivo
No se trata solo de “comer poco”. Muchas veces el cuerpo, aunque reciba nutrientes, no es capaz de producir suficiente albúmina debido a la enfermedad de base y a la respuesta inflamatoria.
Albúmina y edemas: ¿qué relación existe?
La albúmina es fundamental para mantener la llamada presión oncótica, que es la fuerza que mantiene el líquido dentro de los vasos sanguíneos.
Cuando la albúmina desciende:
- baja la presión oncótica
- el líquido sale de los vasos
- se acumula en los tejidos
Es entonces cuando aparecen:
- edemas en piernas y tobillos
- hinchazón generalizada
- ascitis (líquido en el abdomen)
- sensación de pesadez y limitación funcional
Una idea clave desde la práctica clínica:
👉 en estos pacientes, puede haber cuerpo hinchado pero poco volumen circulante, lo que se asocia a cansancio, hipotensión y mala perfusión de órganos.
¿Cuándo se utiliza la albúmina intravenosa?
La albúmina intravenosa no es “un suero nutritivo” ni se usa simplemente para “subir el análisis”.
Su uso en el paciente oncológico se reserva para situaciones concretas, como:
- edemas o ascitis con repercusión clínica
- hipovolemia o presión arterial baja refractaria a otros tratamientos
- paracentesis evacuadoras de gran volumen
- síndrome nefrótico o pérdida masiva de proteínas
El objetivo es mejorar la hemodinámica y el equilibrio de líquidos, no solo corregir un valor en el laboratorio.
Por eso su indicación debe ser siempre evaluada por el equipo médico y de enfermería, valorando contexto clínico, síntomas y objetivos de cuidado.
¿Por qué es tan importante la albúmina en el paciente oncológico?
Porque se relaciona con aspectos clave como:
- riesgo de complicaciones
- desarrollo de edemas y ascitis
- respuesta a quimioterapia
- estancia hospitalaria
- calidad de vida
- capacidad funcional y movilidad
La albúmina no es solo una cifra en una analítica:
es un marcador del estado general y, al mismo tiempo, una herramienta terapéutica cuando se utiliza correctamente.
Y entonces… ¿qué pasa con la “albúmina del huevo”?
Como curiosidad final:
- la clara de huevo contiene una proteína llamada ovalbúmina
- la albúmina sanguínea es otra proteína distinta, producida por el hígado
Comparten nombre, pero no son la misma.
El huevo aporta proteína de calidad, pero no es un “tratamiento” para la albúmina baja, ya que esta depende sobre todo del estado de salud, la inflamación y la función hepática y renal.
Conclusión desde la mirada enfermera
La albúmina es una aliada fundamental en el cuidado del paciente oncológico.
Nos ayuda a:
- entender por qué aparecen edemas
- valorar el estado general del paciente
- planificar cuidados y estrategias terapéuticas
- acompañar mejor el proceso de la enfermedad
Cuidar la albúmina es, en gran medida, cuidar el equilibrio del cuerpo y la calidad de vida del paciente.



