Hoy he conocido a la soledad y me ha abrumado completamente. Teníamos una cita y llegó puntual. Pasamos juntos a una sala con una mesa y varias sillas, la ventana tenía la persiana abierta y entraba muy poca luz. Fuera hacía un día triste, gris, con poco sol Amenazaba lluvia, pero aún así él acudió a nuestra charla.
Yo sabía de la intensidad de aquel encuentro pero jamás pensé que en ese instante iba a conocer a la soledad.
Llevaba la barba perfectamente arreglada, blanca lo mismo que su cabello. Su camisa, creo que eso fue lo que llamó mi atención. Estaba planchada con una perfección absoluta. La soledad se había arreglado para nuestra cita. Los puños de su camisa estaban impolutos, se veía una técnica de planchado excelente. Este detalle no me pasó desapercibido, me dio mucha ternura pensar cómo la soledad siendo un sentimiento tan desgarrador pudo ser tan detallista para acicalarse esa tarde.
Tras habernos saludado pudimos comenzar a hablar más profundamente. Poco a poco fui dándome cuenta de que aquel hombre que tenía delante era la soledad y que su presencia en mi vida iba a ser importante, necesaria, quizás marcaría un antes y un después. Nunca había sentido tan claramente esa sensación y por desgracia he visto a muchas personas solas a lo largo de mi vida. Él era diferente, encarnaba la oscuridad de quien se sabe solo, de aquel que no ha querido pedir ayuda y ha navegado por su vida sin hacer ruido. Su elección es por tanto la soledad, el resultado de sus elecciones le han llevado a ese estado y no se si le molesta o simplemente la presencia de compañía le aturde en sus espacios de silencio.
Me quedó claro que era la soledad en el mismo instante que observé que su elección era esa, existir en si mismo, por y para si mismo. Sin juicios ni artificios, la existencia plena del vacío requiere el convencimiento de aquel que tenía delante y de sus elecciones de vida. Soledad en su inmensidad, con una dignidad absoluta, queriendo agradarme.
Lo imagino eligiendo su camisa verde y arreglando su peinado o tomando entre sus manos el perfume que se aplicó.ese día. Qué lección tan magistral con tan pocos elementos



